Hace muchos años sentí que me había quedado como damnificada a nivel emocional, en ese momento de mi vida, decidí por voluntad propia iniciar un camino de retorno hacia mí. Cuando inicié este camino, reconocí que había dado por muchos años a todas las personas con las que compartí una relación la responsabilidad de hacerme feliz, ¿Qué difícil verdad? De hecho ahora mismo mientras escribo notó mi vergüenza de reconocer esto, pero soy honesta y eso hacía, hasta ese entonces no lo sabía pero ese espacio seguro que tenía por ese entonces en psicoterapia me permitió darme cuenta que esperaba que alguien venga a salvarme, por eso empecé este camino de reconexión.

¿Qué hice para sanar? 

Decidí viajar sola o acompañada, en ese año viajé con dos grandes amigas que espero en algún momento de la vida puedan leer esto, me ellas me ayudaron a sanar, ambas me permitieron llorar, sin crítica, siendo amable conmigo misma, en ningún momento sentí un ¡Deja de llorar! Sino más bien ¡Aquí estoy para ti! También me acompañó mi psicoterapeuta, hacer deporte (en ese año inició mi fascinación por correr, amo correr, me siento invencible) Escribí, todo lo que sentía, pensaba y conecté con mi niña interna, le permití llorar todo y más (creo que hasta lloré por la separación de mis papás, honestamente de niña no lloré por ello) así que me permití sentir mi vulnerabilidad sin sentirme débil por ello o menos importante que otros.

Honestamente no fue sencillo, me pasaba que lloraba hasta en la ducha, era una mezcla de abandono no solo de la persona que había decidido marcharse sino de mi misma, de ver cómo por tantos años yo misma me abandoné.

Hoy, con más recursos emocionales, con estrategias para afrontar situaciones dolorosas, no para evitar sentir dolor sino para atender mi dolor en estas situaciones, te detallo tres cualidades a desarrollar:

1.- Eres importante, lo eres por el simple y mágico hecho de existir, tu importancia no se mide por tener a una persona al lado, se mide por el hecho de estar aquí y ahora. 

2.- Vulnerable no es ser débil, nota tu diálogo interno, ¿Qué te estás diciendo en este preciso momento? ¿Eres amable o crítico? Ser amable contigo y tu proceso te permitirán encontrar calma en ti mismo.

3.- Todo cambia, permítete ser parte del cambio, mientras más resistencias creemos para sostener una situación es probable que el daño que nos vayamos generando se quede más tiempo y en muchas ocasiones eso termina en un circulo vicioso.

Recuerda, tú eres tu propio refugio, pero cuando este refugio necesita ayuda es totalmente válido hacerlo y es valiente decir ¡Necesito ayuda!